Costa de Marfil derrotó en la tanda de penales 9-8 a
Ghana y se coronó campeón de la Copa Africana de Naciones tras 23 años.
Una épica tanda de penaltis, que necesitó veintidós
lanzamientos y que erigió en héroe al portero Boubacar Barry Copa, autor de la
última parada y del último gol en los tiros, coronó a Costa de Marfil, por
segunda vez en su historia, en campeón de la Copa de África.
El conjunto marfileño, que disfruta de una transición de
jugadores pero que aún se sostiene en futbolistas que marcan el paso en alguno
de los relevantes clubes del Viejo Continente, salió airoso de su duelo ante
Ghana, que puso más durante el tiempo de juego pero al que los once metros le
dieron la espalda.
La tanda, incluso, estuvo llena de incertidumbre. Costa
de Marfil falló los dos primeros. Ghana los anotó. Pero el equipo del israelí
Avram Grant anotó uno de los tres restantes y permitió la resurrección
marfileña, que anotó los tres. Después los tiros fueron al fallo.
Nadie marró y
la responsabilidad llegó a los porteros. Brimah Razak y Copa frente a frente.
El ghanés, que juega en el Mirandés, falló el suyo. Lo detuvo Barry Copa.
Después, el portero del Lokeren belga, que no fue titular en la mayoría de los
partidos de su selección en el torneo, batió a su adversario. Fue el héroe de
la final.
Costa de Marfil volvió a dejar su destino en mano de los
penaltis. Así ocurrió también en las otras tres finales de la Copa África que
disputó. Todas ellas, igualmente, terminaron sin goles. Pendientes de los once
metros. Dos de ellas las perdió. Ante Egipto en Egipto 2006 y contra Zambia en
Gabón/Guinea Ecuatorial 2012. Solo ganó la de Senegal 1992.
Ghana, por su parte, afrontaba su novena final con la
intención de recuperar la corona, lograr su quinto título tras los de 1963,
1965, 1978, 1982 y aproximarse a Egipto, que con siete trofeos es el equipo más
laureado.
Costa de Marfil irrumpió en el duelo con fuerza, al
ritmo impuesto por Yaya Touré, que se hizo el amo del centro del campo. Ghana
tardó en acoplarse a la situación pero traspasado el cuarto de hora inicial
arrebató la iniciativa a su adversario.
Fue el centrocampista del Everton Christian Atsu el que
asumió la responsabilidad del equipo que dirige el israelí Avram Grant, en su
día técnico del Chelsea.
De hecho, fue Atsu el que tuvo la ocasión más clara del
partido, con un remate al palo. Un lanzamiento desde la media luna. Una
respuesta tras encontrarse la pelota suelta en los aledaños del área.
Previamente había sido el equipo marfileño el que había
amenazado la meta de Brimah Razak, con un tiro fuera a pase de Gervinho tras un
error de la zaga ghanesa.
Ghana se hizo con el juego pero mientras le duraron las
fuerzas tuvo el balón pero sin poner a prueba a Boubacar Barry Copa.
La exigencia de la competición pasó factura a ambos y el
partido se rompió en el ecuador de la segunda parte. El choque fue un vaivén.
Pero sin ocasiones. Ambos alcanzaban con facilidad la zona de tres cuartos
rival. Pero pasar de ahí era otra cosa.
Una falta lanzada por Mubarak Wakaso,
que salió fuera por poco, fue la última opción de Ghana.
Sin goles el partido llegó a la prórroga. Avram Grant
dio entrada a Jordan Ayew, en lugar de Kwesi Appiah. El atacante del Lorraine
francés dio frescura al ataque ghanés, el que más buscó el gol mientras Costa
de Marfil se aferraba, una vez más, a la inspiración de Gervinho y Wilfried
Bony y al devenir en los penaltis, que finalmente le proporcionaron el éxito.
FUENTE: EFE






