La estrella
26 ya brilla en el pecho de Universitario, que logró el título en definición
por penales ante Real Garcilaso.
Universitario
luchó contra todo y contra todos y no es un cliché. No comenzó como favorito y
respondió llegando a la final. Lo llevaron a 3.500 metros sobre el nivel del
mar para la final y ganó el título. Un título que parecía imposible en enero y
que es realidad en diciembre.
El rival. La
grandeza de un equipo, de un escudo, de una camiseta se alcanza con hazañas
como la de hoy, acercando a millones de hinchas un título que parecía pintado
para Real Garcilaso. El equipo cusqueño nunca se rindió y su lucha le dio más
mérito al título de Universitario.
La
adversidad. Detalles hacen más grande a este equipo y a este campeonato. Ángel
Comizzo llegó al Perú sin ninguna gran campaña como entrenador y tomó el mando
de un plantel casi juvenil, apenas sostenido en un pequeño grupo de jugadores
experimentados. Ser el mejor equipo requería excelencia de todos en todo lo que
hicieran.
Goles. John
Galliquio anotó el primer gol de Universitario, pero todos recordarán a Néstor
Duarte por anotar el último, el penal el del título. Un campeonato tan luchado
tenía que llegar de la mano de un obrero en la cancha como Duarte, que sin ser
figura terminó siendo indispensable. Porque no todas las estrella necesitan 20
portadas en un mes.
El título.
Expuesto al clima, a la altura, a una cancha dura, Universitario se alzó sobre
todas esa cosas. La definición por penales fue la última demostración de que
este equipo luchó por cada punto ganado, por cada victoria conseguida, por cada
paso adelante camino a la estrella 26, acaso una de las más brillantes en su
constelación de títulos.
Fuente: Depor.pe
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