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Salvo en
2003, cuando Cienciano rompió el molde y se coronó campeón, la Copa
Sudamericana ha sido un verdadero dolor de cabeza para los equipos peruanos que
han tenido la oportunidad de disputarla. Y este año no fue la excepción. Juan
Aurich, Melgar, Inti Gas y Sport Huancayo solo confirmaron el bajo nivel de
nuestro fútbol de cara a torneos internacionales. Pareciera que la mayoría de
clubes peruanos solo ansían llegar a la Copa por un tema económico, para pagar
deudas, mas no por alcanzar la gloria deportiva.
Melgar. Fue
el primero en caer. Un 3-0 en la ida ante Deportivo Pasto sentenció la llave.
Si bien en la vuelta el ‘Dominó’ estuvo a punto de lograr el milagro, no tuvo
con qué o con quiénes marcar la diferencia. Nadie discute la calidad de Oscar
Gamarra o Carlos Zegarra, pero el traerlos como refuerzos cuando apenas habían
jugado 3 o 4 partidos en el año, le pasó la factura al club arequipeño.
Inti Gas.
Confirmó, para desgracia de ellos, que la altura no es el ‘cuco’ y menos un
arma poderosa para sacar ventaja. Y es que los 3000 mil metros de altura de
Ayacucho no fueron problema para un Atlético Nacional de Medellín que con
inteligencia supo cómo salir victorioso del estadio Ciudad de Cumaná (1-0). La
derrota en la vuelta en Medellín (4-0), solo fue el reflejo del pobre nivel de
nuestro torneo local. El equipo ‘colocho’, sin pisar el acelerador, le encajó
los goles que quiso y fin de la historia para Inti Gas.
Sport
Huancayo. Al igual que a Inti Gas, de nada le sirvió la altura. Su verdugo fue
Emelec de Ecuador. El ‘Rojo Matador’, con un plantel de jugadores
desmedidamente ‘experimentados’ y con Pedro García (39 años) como único jale
para la Copa, fue presa fácil del cuadro eléctrico tanto en Huancayo como en
Guayaquil. Se nota que los huancaínos no aprendieron nada de su primera
experiencia en la Sudamericana en 2010, cuando Defensor Sporting los goleó 9-0
en Uruguay. Una lástima.
Juan Aurich.
Fue de lejos el más rico en cuanto a refuerzos, pero con un grave problema: no
hay una idea de juego clara. Nunca supo a qué jugó en esta Copa. Cada jugador,
en su juego y a su estilo, parece ir a la deriva en la cancha. Como equipo
nunca funcionó. Algo que aprovechó muy bien un debutante como Itagüí para
ganarle en Colombia y en Chiclayo. Ni las contrataciones de Roberto Merino y
Daniel Arismendi fueron la solución.
Simplemente decepcionante.
Fuente: Depor.pe

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